martes, 16 de junio de 2009

MOBBING EN LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA

Las Administraciones Públicas, líderes en mobbing.
Según Piñuel, que ha estudiado el acoso en varios centros , lo que se conoce como los Barómetros Cisneros- informa de que “donde más mobbing hay, con mucha diferencia, es en las Administraciones Públicas.
La tasa de trabajadores acosados en España y en Europa es la misma, un 10%. Pero si hacemos la encuesta en la Administración, esa cifra alcanza el 20%, duplicando al resto de sectores. La razón es que son lugares muy poco profesionalizados, donde los mandos suelen promocionar por razones que tienen que ver con el paso del tiempo, la antigüedad y no por una verdadera capacidad profesional. Por tanto se convierten en mandos muy ineficaces, a la defensiva, que aprovechan la impunidad que les proporciona el ser funcionario -un trabajo del que no se les puede mover-. Así que hostigan y acosan a placer con la sensación de que nada les va a ocurrir”. Pero, al igual que los acosadores no abandonan la Administración, sucede lo mismo con los trabajadores acosados, con lo cual los casos se cronifican y no hacen más que aumentar las cifras, ya que a los casos de hace diez años se han ido sumando los nuevos. Una situación injusta, pero no más de lo que sucede en la empresa privada, porque aquí el 90% de los casos de acoso se zanjan con la salida de la víctima, bien porque son despedidas o porque ellas abandonan su puesto.La única manera que hasta el momento ha encontrado el profesor Piñuel para que se sepa que el problema existe en una empresa, y por tanto se ataje, es instalar los “protocolos antimobbing”, que incluyen la evaluación periódica de las conductas de violencia psicológica que reciben los empleados. El planteamiento es sencillo: como la víctima sí sabe que es hostigada, preguntemos a los trabajadores de modo anónimo. Estos cuestionarios periódicos se acompañan de una charla en la que se indica que las conductas de acoso serán sancionadas. Son de tal eficacia, que donde se instalan la tasa de mobbing cae a cero. El acosador persiste en su actitud porque se ve impune, cuando ve que puede ser penalizado por ello, deja de acosar.

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